CP of Argentina, Boletín de Informaciones Nacionales año 12 - Nº11 – 5 de Julio De 2019

7/8/19 12:11 PM
  • Argentina, Communist Party of Argentina Es South America Communist and workers' parties

No más entrega

 

“Yo no puedo decir hoy que vamos a ratificar el acuerdo del Mercosur. Lo vamos a mirar en detalles y vamos a decidir. Por el momento Francia no está lista a ratificarlo”, dijo la vocera del jefe de Estado francés. La ratificación del acuerdo de la UE y del Mercosur es un proceso largo e intrincando. Debe ser traducido a un texto jurídico, que tomará varios meses, antes de ser sometido a la aprobación de los estados miembros en el Consejo de Europa. La unanimidad es necesaria. Al día de hoy, es un anuncio político en tiempos de campaña electoral. No tiene beneficios generales para la economía argentina. Es un desesperado intento de aplicar un golpe de marketing político con el objetivo de tener algo para mostrar en estos meses de elecciones en un frente que ha acumulado una sucesión de fiascos en estos tres años y medio de economía macrista. El desplome de la actividad económica, el fuerte aumento de la pobreza y la desigualdad social,  la continua caída de la industria manufacturera, que perdió 141.100 empleos desde 2015, la destrucción del mercado interno, con un 57,3 por ciento de inflación acumulada y una caída del salario real de 11,3 por ciento, el cierre de 50 pymes por día, son algunas de las consecuencias del actual modelo económico desregulador y aperturista, que se profundizaría con este acuerdo que se pretende llevar adelante en un marco internacional de creciente proteccionismo por parte de las grandes potencias.

Para la Argentina esto significa ni más ni menos que renunciar a las políticas soberanas que aseguren un mínimo equilibrio en el intercambio comercial. Claro que no todos pierden: prosperarán los negocios de las grandes multinacionales y el complejo agroexportador concentrado, en detrimento del trabajo y la industria local.

En ese tono, el denominado “Rey de la soja” pidió nivelar la industria “para tratar de ser cada vez más Europa, no cada vez menos” y propuso: “Hay que permitir que haya sectores que desaparezcan”.

Es grave que tanto el gobierno como entidades empresarias afines pretendan hablar en nombre de las pymes para promocionar este supuesto “logro”, ya que precisamente las pymes son las que con estas políticas recibirán un golpe de gracia y quedarán fuera de  competencia. Hay que rechazar un acuerdo de esta naturaleza, sin la participación de todos los sectores productivos y sociales involucrados, y que necesariamente debe pasar por el Congreso de la Nación.

A pocos meses de las elecciones generales y sobre el final del mandato presidencial de Macri, el balance del programa económico del gobierno es contundente: aumento exponencial de la deuda externa, fuga masiva de capitales y una situación económica y social insostenible para millones de trabajadores. En las elecciones se van a enfrentar dos modelos. Por un lado, el de Macri y Pichetto que quiere profundizar el modelo económico y además agregarle un tinte conservador, racista, xenófobo, y por el otro, la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández que propone salir de la crisis a partir de recuperar derechos, de la inclusión social, de desdolarizar la economía (especialmente tarifas y los precios de productos de consumo interno que también se exportan), volver a discutir la redistribución de la riqueza y enfrentar la pobreza. 

 

 

VÍCTOR VÁZQUEZ, EJEMPLO MILITANTE

 

Ferroviario y comunista

 

Víctor Vázquez fue un brillante dirigente gremial, estudioso de los problemas sindicales y sociales. Actuó en todas las luchas que realizó su gremio desde 1935 hasta su desaparición en junio de 1976. Participó en congresos de la Unión Ferroviaria, polemizó con las posiciones de conciliación de clases, fue elegido miembro de la Comisión Directiva del gremio, se destacó en las huelgas y en la lucha contra el Plan Larkin, de liquidación de los ferrocarriles. La reacción se ensañó, no le perdonó su labor política y sindical al servicio de su clase.

Víctor nació el 21 de agosto de 1915 en Campana, provincia de Buenos Aires. Al cumplir catorce, comenzó a trabajar en la Seccional Pergamino de la Unión Ferroviaria y veía a su padre participar del incipiente movimiento obrero de la región.  Estudió en la escuela Nacional de Pergamino y a los 18 años se afilió a la Juventud Comunista. Fue detenido en un acto contra la represión de Uriburu, y estuvo preso por un año en Mercedes. Antes de cumplir 19 años ingresó al ferrocarril Central Argentino como guardabarrera en la sección urbana. Ya como trabajador, y viendo los atropellos que sufrían sus compañeros escribió un folleto, El Laudo Ferroviario: enemigo de la Nación, en el que denunciaba las traiciones de las comisiones directivas de la Unión Ferroviaria y La Fraternidad que habían aprobado el Laudo. Investigador y estudioso volcaba sus conocimientos en las asambleas, y siempre luchando, es detenido en 1935 y en 1936. Se plegó a la lucha en defensa de la República Española y en solidaridad con el pueblo soviético ya en la Segunda Guerra Mundial.

En 1947 en la seccional Buenos Aires del Ferrocarril Central Argentino, fue elegido como delegado al Congreso de la Unión Ferroviaria,  y fue expulsado del gremio en 1948, por oponerse a los atropellos de la Comisión Directiva. En 1950 en una serie de luchas y paros ferroviarios, Víctor junto a otros dirigentes obreros termina otra vez en la cárcel.

Con el golpe de 1955 aparece el intento de privatizar el ferrocarril y el objetivo de despedir 40.000 ferroviarios, lo que provoca protestas, trabajo a reglamento, y otra vez Víctor a la cárcel, de Olmos en este caso. En 1956 comienzan a “normalizarse” los sindicatos y es elegido miembro de la Comisión Ejecutiva de la Seccional San Martín y directivo nacional de la Unión Ferroviaria.

Durante el gobierno de Frondizi y ante las políticas entreguistas, se sumó activamente al Mucs, Movimiento de Unidad y Coordinación Sindical, amplia agrupación de sindicatos clasistas impulsada por los comunistas y sectores combativos.

Un coronel yanqui apellidado Larkin, enviado por el Departamento de Estado norteamericano en 1961, capitanea el Plan Larkin que produce la cesantía de 70.000 ferroviarios, la clausura de talleres, el levantamiento de vías y la modificación de escalafones. Estaba en vigencia el Plan  de Conmoción Interna (Conintes), el gobierno de Frondizi se ensaña con los militantes populares. Hay miles de presos. En diciembre de 1961, más de 100.000 personas convocadas por partidos y organizaciones sociales  repudiaron la política del FMI, en medio de una histórica huelga ferroviaria, que contó con amplia solidaridad internacional y culminó con el retroceso de los intentos de acabar definitivamente con el ferrocarril.

Con el Golpe de Estado de Onganía la CGT toma medidas de fuerza que los ferroviarios acatan masivamente. El gobierno reprime, y en el caso de la Unión Ferroviaria, le quitan la personería jurídica y gremial. Se atacaba a YPF, Ferrocarriles, Líneas Marítimas  Argentinas, Aerolíneas Argentinas, Teléfonos y Obras Sanitarias. Estas banderas de los gremios estatales calan en la sociedad, se constituye el Movimiento en Defensa del Patrimonio Nacional, del cual participa Víctor Vázquez.

Ya en 1969 la política de la dictadura encuentra resistencia entre los trabajadores. La Comisión Directiva en la Resistencia de la Unión Ferroviaria con la firma de Scipione y Vázquez condena la represión en Corrientes y en Rosario, prolegómenos del Cordobazo. Comienzan paros ferroviarios contra la intervención militar de los ferrocarriles, se dicta la movilización militar de los ferroviarios, Víctor Vázquez tiene captura recomendada, pero no deja de visitar los talleres. Los comunistas impulsan el Movimiento Nacional Ferroviario de Unidad y Resistencia.

El colaboracionismo  de la burocracia sindical que terminaba pactando con la dictadura militar y traicionando los intereses de los trabajadores, movió a militantes sindicales clasistas a crear una entidad para capacitar a los trabajadores en la problemática social y sindical, el Centro de Estudios Sindicales y Sociales. Víctor era de la partida como instructor. Con las elecciones de 1973 y al votarse la ley de amnistía, decenas de trabajadores ferroviarios son reincorporados, entre ellos Vázquez.

En medio de la crisis nacional e internacional, en 1976, la oligarquía financiera asume sin intermediarios el control del Estado, centrando la represión en la clase obrera. Con la dictadura volvía el plan Larkin, ahora con el nombre de “redimensionamiento”. Víctor es despedido nuevamente  en mayo de 1976.

El 4 de junio de 1976, a las 8 de la noche, Víctor toma el tren  a Malaver. Ni un alma en la estación. Unas sombras se proyectan sobre la suya, se resiste pero lo meten en un Ford Falcon. La esposa, María Julia Velasco, repite en cada habeas corpus lo que le relató un vecino que vio horrorizado la violenta escena. Más de un año después de su desaparición allanaron su domicilio. Seguían persiguiéndolo. Definitivamente es anatomía de su gremio y de su clase, a los que el dedicó su vida. Su esposa, su hija y sus nietas, dignas herederas, nunca dejan de buscarlo.

Su ejemplo es impresionante.

 

 

De la dictadura a Macri

El endeudamiento y la fuga no se detienen

 

A pocos meses de las elecciones generales y sobre el final del mandato presidencial de Macri, el balance del programa económico del gobierno es contundente: aumento exponencial de la deuda externa, fuga masiva de capitales y una situación económico social insostenible para millones de trabajadores

 

El futuro económico-social a corto y mediano plazo en la Argentina estará ordenado y condicionado por el peso de la deuda externa contraída por el macrismo en el período 2016-2019. Si bien el endeudamiento externo masivo y la fuga de capitales no son fenómenos nuevo en la historia argentina, si constituyen el rasgo característico del modelo económico neoliberal del gobierno de Cambiemos.

Las cifras al respecto son elocuentes. Según datos del Observatorio de la Deuda Externa de la Universidad Metropolitana para la Educación y el Trabajo (ODE-Umet) la emisión total de deuda por parte del gobierno de los Ceos en los últimos tres años asciende a 163 mil millones de dólares, casi el triple del monto total del crédito de alto acceso que negoció Macri con el Fondo Monetario vía Trump. En el mismo período, la formación neta de activos externos, es decir la fuga de capitales, trepó hasta 88 mil millones de dólares, más de la mitad del endeudamiento total y 20 mil millones más que el crédito del FMI.

Estos números constituyen apenas el recorte parcial de una serie histórica de larga data en el país. Como demostró el economista Eduardo Basualdo en Endeuda y fugar, durante los últimos cuarenta años el endeudamiento externo y la fuga de capitales modelaron la estructura económico-social de la Argentina: “la problemática de la deuda externa y la fuga de capitales locales al exterior han signado, de una forma u otra, el comportamiento económico, social y político de las últimas cuatro décadas en nuestro país”.

La serie histórica se inició con la puesta en marcha por parte de la dictadura y el plan económico de Martinez de Hoz de un nuevo patrón de acumulación en el país centrado en la valorización financiera del capital. En la actualidad es este el patrón de acumulación que el gobierno de Macri intenta consolidar. El programa económico del gobierno y el balance de cuentas entre ganadores y perdedores no hacen más que confírmalo.

Una de las principales medidas que tomó el gobierno para consolidar el proyecto inaugurado por la dictadura fue permitir y estimular la desregulación financiera. Los dos primeros años del gobierno de Macri estuvieron signados por la timba financiera. La “bomba de las Lebacs” fue un latiguillo que ocupó el centro de la escena de los diarios y portales económicos en ese período. La emisión de estas letras en pesos –junto a las Letes en dólares– había generado una oportunidad propicia para la formación de grandes masas de capitales especulativos. Argentina tenía la tasa de interés más alta del mundo “en vías de desarrollo” para letras de este tipo y la masa total de Lebacs había duplicado la base monetaria nacional. En paralelo, el proceso inflacionario y las devaluaciones del peso, sumado a la desregulación imperante en el sistema financiero, estimularon las corridas y las grandes fugas de capitales. Basta recordar la maniobra del JP Morgan en abril de 2018 cuando compró, junto a otros fondos de inversión, más de 10 mil millones de dólares y lo fugaron al exterior. Esta movida, generó una devaluación brutal en pocos días: el dólar pegó un salto desde los 20 a los 25 pesos. Por esa maniobra fueron denunciados Sturzenegger y Caputo por montarn un esquema fraudulento que beneficó a fondos especulativos.

Las consecuencias de esa maniobra, que desde Nuestra Propuesta caracterizamos como propia del modelo económico del gobierno y no como daño colateral o “error”, tuvo –y aún tiene– en el corto plazo consecuencias terribles: inflación interanual de casi el 60 por ciento y el préstamo del Fondo destinado a que el gobierno pueda cumplir con los compromisos asumidos en el mercado de crédito, saciar a los “mercados” y llegar a las elecciones de este año con condiciones mínimas que le permitan ser competitivos frente al “fantasma del populismo”.

 

 

 

Deuda externa y deuda social

 

Junto a la calamitosa crisis social –aumento de la carestía de la vida, déficit alimentario, desempleo, pobreza e indigencia– la deuda externa constituye el lastre más pesado para la administración del Estado en el período 2020-2023. Según un estudio realizado por el centro de análisis Economía Política para la Argentina (Eppa), el próximo gobierno tendrá que afrontar una deuda total que asciende a los 160 mil millones de dólares. Se trata de vencimientos de intereses y bonos para los que la futura administración, del signo político que sea, no contará, por ejemplo, con los dólares del crédito de alto acceso del Fondo Monetario.

Un simple repaso general que dé cuenta del uso que hizo el gobierno de Macri sobre los dólares que ingresaron al país vía endeudamiento externo, despeja todo tipo de dudas en torno a las intenciones de la política macroeconómica de Cambiemos. En menos de cuatro años, según el ODE-Umet el gobierno nacional adquirió 163 mil millones de dólares en el mercado internacional de crédito. Según el INDEC el stock de deuda externa total en 2018 alcanzó los 277.921 millones y el ratio sobre el PBI el 72 por ciento (66 por ciento más respecto al 2015)

De los 163 mil millones emitidos por el macrismo, 88 mil se destinó a financiar la fuga de capitales; en lo que va del 2019 ya se retiraron más de 7 mil millones. Por su parte, el peso de los intereses de la deuda sobre las cuentas públicas cada vez es más asfixiante: solo en el primer cuatrimestre de 2019 se pagaron más de un millón de pesos por minuto en concepto de intereses de deuda pública (190.500 millones de pesos).

Si el endeudamiento externo es la principal variable del modelo económico del macrismo, es preciso señalar que el mismo tributa a un objetivo superior: la fuga de capitales. Si durante la época de la colonia el saqueo se efectuaba directamente sacando el oro y la plata por los puertos de América hacia Europa, en la actualidad ese mecanismo se ha perfeccionado no ya para llevarse metales preciosos –que por supuesto se sigue haciendo- sino para succionar la riqueza y el valor generado por los trabajadores en la economía nacional. El sistema financiero internacional está diseñado para ello.

Así se opera la verdadera transferencia de recursos que ansía el bloque de poder dominante: del trabajo al capital y del centro a la periferia.

“La deuda fue desde el inicio 2016 un pilar del gobierno de Macri y lo transformó en el mayor tomador de deuda de la historia. Las consecuencias de más tres años de endeudamiento dejan resultados muy negativos en términos económicos y sociales y comprometen el margen de maniobra de las futuras administraciones. Record de fuga de capitales, altísima exposición externa y crecimiento descontrolado con relación al PIB; y un costo social que se hace cada mes más duro para la sociedad son resultado de las políticas erradas que han caracterizado la gestión de Macri”, remarcó Nicolás Trotta, rector de la UMET

Queda claro más que nunca que todo es pérdida para los sectores populares y ganancia para los que viven de la valorización financiera del capital y la especulación. Las cuentas públicas quedan en rojo, el déficit fiscal aumenta, las erogaciones de dinero público para hacer frente a los intereses de deuda se incrementan sin cesar mientras disminuye los fondos destinados a programas y políticas sociales, salud, educación y ciencia y tecnología.

Así las cosas el próximo gobierno heredará, entre otros índices, una tasa de política monetaria por las nubes –en torno al 70 por ciento–, un índice de pobreza de 32 por ciento y el mercado interno y la industria local destruidas.

En este contexto la única grieta que se ensancha, y a pasos acelerados, es la que separa a ricos de pobres, a trabajadores de los sectores patronales aliados a este gobierno.

La política económica del gobierno no solo es incapaz de poner un freno a la inflación y la fuga de capitales sino que la incentiva generando condiciones estructurales (dolarización de tarifas de servicios públicos, alta tasa de interés y desregulación del sector financiero, entre otras medidas ejecutadas por el gabinete) muy difíciles de revertir en el marco de la consolidación de una burguesía transnacional de carácter especulativa.

Los desafíos de un próximo gobierno antineoliberal, en el caso de que se concrete la victoria del Frente de Todos en las elecciones generales, no serán fáciles de afrontar y requerirá afectar los intereses de esa burguesa transnacional de carácter especulativa y sus socios locales. Hablamos, entre otras medidas, de renegociar las condiciones -pago de intereses y plazos- con el Fondo Monetario, desdolarizar la economía (especialmente tarifas y los precios de productos de consumo interno que también se exportan), motorizar las exportaciones de productos con valor agregado -lo que supondrá la reactivación industrial-, el desarrollo científico-tecnológico del sector productivo -que implicará un enfrentamiento con las empresas que ostentan la explotación de patentes en el sector de la industria del conocimiento, como así también en el sector bioquímico, etc.-, y el fortalecimiento del mercado interno a través de una política de consumo expansivo de los sectores populares.