5th IMCWP, Contribution of Party of Mexican Communists

6/19/03 11:59 AM
  • 5th IMCWP Es Central America South America Communist and workers' parties

Athens Meeting 19-20 June 2003, Contribution by Party of
Mexican Communists [Sp.]
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From: SolidNet
http://www.go.to/comunistasmexicanos ,
mailto:comunista@mexico.com
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by P�vel Blanco Cabrera.

Camaradas:

Reiteramos nuestro agradecimiento a los camaradas del
Partido Comunista de Grecia por esta nueva convocatoria a
la reflexi�n colectiva, ahora con el tema El movimiento
contra la guerra y la globalizaci�n capitalista, y los
comunistas.

La agresi�n militar a Irak, su ocupaci�n y control de su
riqueza petrolera pasando por encima de las leyes
internacionales y de la ONU, as� como la doctrina fascista
de las guerras preventivas, que amenazan con extenderse a
Cuba, Corea Popular, Siria, Ir�n y un n�mero indeterminado
de pa�ses, colocan el tema de la lucha antiguerra y
antiglobalizaci�n neoliberal como centrales para la
actividad de los comunistas. En nuestro caso consideramos
estrat�gicos esos frentes,

El 15 de febrero una gran jornada internacional contra el
imperialismo y su intenci�n b�lica, expres� por el mundo un
potente movimiento antiguerra, antimperialista, y con
rasgos anticapitalistas y antiglobalizaci�n. Se trato del
mayor despu�s de las grandes movilizaciones en solidaridad
con el pueblo de Vietnam y contra la intervenci�n yanqui.
De alguna manera tambi�n fue el relanzamiento de las
protestas contra la globalizaci�n neoliberal que nacieron
en Seattle y descendieron su ritmo despu�s del 11 de
septiembre del 2001.

Aunque la lucha contra la guerra es mucho m�s amplia que la
lucha contra la globalizaci�n neoliberal tienen algunos
componentes y contradicciones comunes que los comunistas
tenemos que afrontar.

Los comunistas mexicanos percibimos por sus caracter�sticas
al movimiento por la paz o antiguerra como la conciencia
del genero humano por su supervivencia ante la guerra
mundial permanente iniciada por el imperialismo
norteamericano. Los partidos, sindicatos, organizaciones
campesinas y estudiantiles, agrupaciones del arte y la
cultura, iglesias, etc, e inclusive algunos parlamentos y
gobiernos, han ubicado con claridad al agresor y el repudio
como pudimos constatar es mundial, sin embargo para buena
parte de quienes lo conforman, luchar por la paz no
significa necesariamente luchar contra el imperialismo.. En
M�xico en un momento se quiso imprimirle la caracter�stica
de unidad nacional de manera oportunista, ya que en ning�n
momento el gobierno de fox a pesar de demag�gicos
pronunciamientos, hizo algo contra la agresi�n a pesar de
tener un sitio en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Al movimiento antiglobalizaci�n como tal lo caracterizamos
por sus intenciones transformadoras, expresadas en la
consigna otro mundo es posible. Ubica con claridad a los
instrumentos del capital como la OMC, el FMI, el G-8, el
Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la
OTAN, el ALCA, el Plan Colombia, el Plan Puebla-Panam�, el
Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI), etc. Hacen parte
de el los m�s variados movimientos y organizaciones de
explotados, oprimidos, afectados, marginados por el capital
financiero internacional. Sus formas de protesta tienen
caracter�sticas in�ditas. Y es una plataforma que agrupa
los m�s variados programas, algunos de ellos excluyentes
entre s�.

En la lucha antiglobalizaci�n como en el reciente
movimiento antiguerra el Partido de los Comunistas
Mexicanos ha participado activamente con nuestras propias
banderas y al mismo tiempo luchando por su unidad y acci�n
com�n, luchando por que se abrace un programa y objetivos
hist�ricos de transformaci�n revolucionaria. As� impulsamos
la protesta en Monterrey durante la Conferencia de
Financiamiento y Desarrollo y estamos participando de las
actividades promotoras contra la reuni�n de la OMC en
Canc�n en septiembre pr�ximo. En gran medida la Huelga de
la UNAM sostenida por nueve meses entre 1999 y 2000 y al
mismo tiempo las jornadas del movimiento obrero y social
contra la privatizaci�n de la industria el�ctrica, han
hecho parte de estas luchas globales. Cuando decimos
levantar nuestras banderas queremos decir que no ocultamos
nuestro objetivo hist�rico, antes bien plantemos que solo
en el socialismo otro mundo es posible. Consideramos que
son espacios donde para luchar mejor hay que disputar
ideol�gicamente con las posiciones de la socialdemocracia y
del anarquismo.

M�s all� de intentar hoy una valoraci�n sobre estos
movimientos, la que sin dudas es positiva, queremos ubicar
algunos debates que en nuestra particular experiencia
desarrollamos cotidianamente y que consideramos centrales
en la articulaci�n de una alternativa para otro mundo
posible. En primer lugar decir que una peculiaridad de este
proceso en M�xico es la fuerte influencia del EZLN y del
Subcomandante Marcos, considerados en gran medida g�nesis
de la rebeli�n global. Nosotros compartimos los objetivos
pol�ticos que reivindican a los ind�genas y nos colocamos
sin dudar en solidaridad con los Zapatistas frente a la
represi�n gubernamental. Tenemos sin embargo serias
diferencias ideol�gicas con ellos, que son precisamente las
que enarbola un sector del movimiento antiglobalizaci�n y
antiguerra.

En primer lugar la caracterizaci�n del sistema capitalista
hoy. La tesis de imperio de Negri y Hardt frente a la
concepci�n leninista de imperialismo. Con gran fuerza
presentada meses antes de la guerra expon�a que el capital
entraba en una nueva fase, la de la desterritorializaci�n,
desaparec�a las contradicciones entre bloques capitalistas
y por supuesto el reparto del mundo para ser sustituidos
por un ultrapoder. Las bombas que cayeron sobre Irak
asesinando a la poblaci�n y destruyendo gran parte de la
infraestructura de esa naci�n, tambi�n hicieron a�icos esas
ideas, cuya implicaci�n pol�tica en nuestro caso es la de
dejar de luchar contra el imperialismo norteamericano y
luchar contra una entidad amorfa, En nuestra apreciaci�n la
caracterizaci�n leninista mantiene plena validez y permite
enfocar los nuevos fen�menos de interdependencia y el sitio
hoy del Estado-naci�n.

Un segundo eje del debate, tiene que ver con los llamados,
sujetos emergentes. Es una realidad que nuevas demandas
irrumpen y que los oprimidos en el mundo van m�s all� de la
contradicci�n capital-trabajo; as� ambientalistas, minor�as
�tnicas, pacifistas, luchadores por los derechos humanos,
ni�os de la calle, etc, son protagonistas de luchas
antisistema, pero fundamentan algunas reflexiones
exageradas, sobre el sujeto hist�rico de la transformaci�n
social. Ya en los a�os 60 Herbert Marcuse, cuestionaba a la
clase obrera, sosten�a, que esta era asimilada por el
sistema, que los �nicos interesados y capaces de llevar
adelantes procesos transformadores eran los estudiantes,
por ellos cuando hoy se apela a que ese lugar lo ocupan por
ejemplo los ind�genas, la tesis no se presenta en absoluto
como novedosa y es f�cilmente refutable bajo el principio
de la lucha de clases, pero en una etapa como esta, en que
la incertidumbre ideol�gica y la participaci�n de una nueva
generaci�n rebelde en b�squeda de propuestas aparentemente
in�ditas propicia este debate te�rico que tiene tambi�n
implicaciones pol�ticas. En nuestra apreciaci�n el marxismo
siempre ha promovido la ampliaci�n del sujeto
revolucionario centrado en la clase obrera, as� Lenin
promovi� a los campesinos pobres y la Revoluci�n cubana a
los estudiantes. La clase obrera mantiene intactas las
cualidades que Marx y Engels ubicaron y que es la �nica
clase que al emanciparse emancipa al conjunto de la
humanidad. Pol�ticamente quienes hacen de los sujetos
emergentes los nuevos sujetos hist�ricos son reacios a la
participaci�n de sindicatos, o de partidos de clase en el
movimiento antiglobalizaci�n en la reciente lucha
antiguerra en M�xico se llego al extremo de pedir a las
direcciones sindicales, que no se manifestaran como
contingentes obreros sino como parte del contingente de la
sociedad civil, generando contradicciones innecesarias.

Otra reflexi�n tiene que ver con la tendencia a generar una
artificial contradicci�n entre partidos y movimientos
sociales. Compartimos en general las reflexiones de la
camarada Gladys Marin en el ultimo Foro Social Mundial en
Portoalegre. En realidad cuando se habla de rechazo a la
formaci�n pol�tica partido, se esta dirigiendo un rechazo a
los partidos revolucionarios, a los partidos comunistas,
cuestionamiento hecho por quienes ocultan su militancia en
partidos socialdem�cratas y participan en varias ONG,
algunos si en movimientos sociales. Esto a generado fuertes
pol�micas que no auxilian a mantener unidad de acci�n ni de
programa. En el II Encuentro Hemisf�rico de Luchadores
contra el ALCA, el comandante Fidel Castro, reflexionaba
insistiendo en superar esa discusi�n y dec�a que los
partidos de izquierda hacen parte del movimiento social. La
pretendida despolitizaci�n y ciudanizaci�n de los
movimientos dar�a al traste con esa alternativa. Defendemos
el derecho de los partidos a presentarse con su identidad e
ideas y nos parece negativa la simulaci�n de pertenencia a
movimientos sociales inexistentes. Lamentable nos parecer�a
tambi�n disolvernos en el movimiento, apostar por el
movimientismo, liquidar lo que puede ser un buen aporte, la
estructura, la organizaci�n, perder la independencia de
clase.

Otro tema en cuesti�n esta ligado a la lucha por el poder
como objetivo. En la IV Declaraci�n de la selva Lacandona
el EZLN declaro que su lucha no era por el poder,
precisamente cuando el tema se coloca en la orden del d�a
de la lucha de los pueblos de Am�rica y tambi�n de M�xico.
Recientemente de esa idea se ha elaborado una tesis por el
acad�mico John Holloway, el titulo de su libro ya es
sintom�tico, Cambiar el mundo sin tomar el poder, apunta
sobre todo contra la concepci�n marxista-leninista del
estado y la conquista del poder. Estas ideas quieren que
sean aceptadas como recetas, es el caso aunque distinto
pero similar del llamado poder desde abajo, que califica lo
que sea diferente de burocr�tico, antidemocr�tico,
estatista, no participativo etc. Discutir en el seno del
movimiento esto es de especial importancia en un momento en
que a pesar de la agresividad imperialista hay un paso de
los pueblos de Am�rica Latina de la resistencia a la
ofensiva. Es una pol�mica necesaria con neoanarquistas y
partidarios de la tercera v�a.

En el terreno program�tico no son diferentes las cosas.
Nosotros no planteamos que se adopten demandas m�ximas por
el conjunto del movimiento, las expresamos siempre en tanto
que las consideramos alternativa, pero nos preocupa la
ausencia de plataformas b�sicas o que nos impongan puntos
program�ticos que no compartimos, como el caso de la Tasa
Tobin, en que tanto insiste ATTAC. No admitimos que se
legalice el capital financiero especulativo que saquea a
nuestros pueblos a cambio de un m�nimo impuesto. La
socialdemocracia esta impulsando medidas asistencialistas
frente a las propuestas clasistas.

Un ultimo aspecto tiene que ver con las formas de lucha. Ni
la acci�n directa ni la resistencia ghandiana abren
perspectivas. Solo la organizaci�n y el programa com�n de
ruptura anticapitalista. Hay quienes se han desilusionado
porque las movilizaciones no pararon la guerra. Pensamos
diferente, han elevado la conciencia popular masivamente.

Estas son algunas apreciaciones del debate ideol�gico que
consideramos se debe dar para enrumbar a los movimientos en
una lucha por otro mundo alternativo al de la tiran�a
mundial fascista, como la ha calificado el comandante Fidel
castro.

Esta discusi�n se ha dado en el reciente proceso unitario
en M�xico de varias organizaciones comunistas.

Luchar por programa b�sico es apuntar por la unidad,
aportar la concepci�n de la organicidad tambi�n.

En nuestra apreciaci�n la maquinaria militar imperialista
esta activada para imponer la hegemon�a yanqui al mundo.
Mucho depende de estos movimientos elevar la conciencia de
la humanidad y su necesidad de organizarse y plantearse
otro mundo, por ello no deben quedar como �nicas opciones
ah� la socialdemocracia y el anarquismo.

Un elemento necesario es la coordinaci�n de los comunistas
en las luchas globales. La reciente declaraci�n promovida
por el Partido comunista de Bohemia y Moravia y articulada
por Solidnet, que obtuvo el respaldo de m�s de 60 partidos
comunistas, obreros y de izquierda y que permiti� condenar
y combatir la guerra de manera com�n, promoviendo d�as de
acci�n y deslindarnos del r�gimen de Hussein, es una
experiencia en ese camino. En el caso de M�xico apreciamos
como contingentes de esa lucha a los pacifistas por la paz
misma, para los que toda arma es injustas, que no admiten
la categor�a de guerras justas, pero tambi�n quienes
confund�an el antimperialismo con la adhesi�n incondicional
al r�gimen de Hussein, o para quienes antimperialismo solo
es antiyanquismo y no una posici�n de clase y pueblos
explotados.

Sobre Cuba se centra hoy la amenaza militar norteamericana.
En un mundo en guerra como el que vivimos, es un derecho
legitimo de los pueblos, la defensa por cualquier medio. La
Revoluci�n cubana junto con su soberan�a y
autodeterminaci�n esta defendiendo el socialismo y la
perspectiva revolucionaria. Si el socialismo es agredido en
Cuba, los comunistas mexicanos tambi�n. La Revoluci�n
cubana pr�xima a cumplir 50 a�os de su inicio, el 26 de
julio de 1953, enarbola la vigencia del pensamiento
marxista-leninista y ha lanzado la propuesta del frente
mundial antifascista. Lo mismo ocurre con Corea Popular que
ha dado dignas respuestas de firmeza frente a las
provocaciones imperialistas.

La confrontaci�n entre pueblos e imperialismo, entre
capital y trabajo, entre explotados y explotadores es m�s
abierta que nunca en la historia. Queremos reiterar nuestra
intenci�n por la coordinaci�n de los partidos comunistas y
obreros. No se trata de uniformar criterios, sino de
unificar acciones. De atenernos a una plataforma b�sica
acorde con los principales problemas de nuestro tiempo, que
son comunes por la globalizaci�n. Hemos expresado algunos
temas que consideramos centrales en el debate ideol�gico,
pero ello no obsta para que ubiquemos los temas comunes. El
genero humano esta en su hora m�s peligrosa, el fascismo
m�s agresivo tiene el control de la superpotencia militar y
solo la acci�n generalizada y organizada de los pueblos y
sus formaciones sindicales, sociales y pol�ticas puede
detenerlo.

De nuestra coordinaci�n depende en buena medida esa
posibilidad.

De Seattle a la lucha antiguerra, la disyuntiva es reforma
o revoluci�n, pasividad o rebeld�a, administraci�n de la
crisis o transformaci�n. Si un espacio com�n, pero tambi�n
un espacio en disputa, para la intervenci�n con identidad.
Ni movimiento por movimiento mismo, ni exageraci�n de sus
posibilidades de manera inmadura. Son de lamentar las
posiciones de algunas organizaciones de izquierda que
descalifican al movimiento social y apuestan por la vieja
concepci�n de lucha en alianza con las burgues�as
nacionales, es el caso en M�xico de varias de ellas, cuya
apuesta �nica de acci�n son los limites de la democracia
formal y sus instituciones.

Camaradas:

Insistimos finalmente en que con nuestra acci�n com�n de
debe imprimir una nueva din�mica al movimiento contra la
guerra y la globalizaci�n, potenciando sus rasgos
antiimperialistas, anticapitalistas y transformadores.
Posicionando a la clase obrera como sujeto central y
reivindicando a sus instrumentos de lucha, pensando siempre
en clave de revoluci�n.

Gracias.